Solo, en esa habitación que durante años acogió a tantas personas, los ecos guardados durante tanto tiempo resonaban de vez en cuando dejando sentir como siempre ese ambiente nostálgico. Los últimos años le robaron la energía para moverse con el vigor de juventud, el polvo se fue apoderando de cada rincón y solo ese viejo escritorio frente a la ventana sobrevivía. Su vieja silla rechinaba como llorando cada vez que el se acercaba a descargar de nuevo sus sentimientos con la vista en las montañas que observaba desde la ventana.
Un corazón sabio y golpeado, compartió su vida y amor tanto con Amanda como con Judas y eso le permitió amar aun mas la vida. Los fantasmas lo rodeaban como queriendo descubrir que era aquello que escribía con tanto afán.
Dos paginas llenas, suspiro, cambio de hoja, en letras llenas de amor dejo escrito su pensamiento. Acomodo el libro dejándolo abierto, soltó la pluma se paro con firmeza y camino rumbo al valle a disfrutar de ese frió invierno que tanto le alegraba. Al abrir la puerta el viento jugo con sus canas y la ráfaga de viento movió aquellas paginas que dejaron ver una sola frase escrita:
.... Estoy listo Azrael...
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