sábado, 13 de noviembre de 2010

En un día agitado

Diez de la noche, después de darle vueltas a mi cabeza parece que el cansancio ha vencido a la inspiración... Sin una idea clara en la cabeza, solo repaso lo que lleno cada minuto de mi día. 


Después de una noche sin dormir el cansancio llega a mis ojos y mis parpados como dos rocas enormes caen lentamente, buscando dar descanso al cuerpo. Mi mente ha sido bombardeada a cada momento, con ideas nuevas, preguntas y cosas por resolver. 


Pero entre todo ese barullo que acompaña la vida, hoy he descubierto que dentro de mi revive un ser fuerte. Como el Fénix, abatiendo mis alas para sacudir la ceniza de vidas pasadas emprendo cada vez mas alto el vuelo. Sin planearlo, sin desearlo, solamente viviendo el dolor he logrado continuar con el camino de mi vida. 


Desde los primeros pasos en mi niñez hasta los últimos minutos frente al computador, puedo decir y revivir cada segundo porque dentro de mi no hay mas miedo. La luz llena cada rincón de mi ser, luz que transmite ese ser maravilloso que llamamos Dios. 


Los sueños siguen estando presentes, las metas por alcanzar y por supuesto las personas, pero nada lastima, aunque estas cosas estén presentes o no. Cada circunstancia es parte de mi leyenda... Leyenda que recorre el camino hacia la verdad. 


Entre diálogos y risas, entre un discurso y otro, mi verdadero ser reaparece justo allí, entre lo común. Ni misterios, ni magia, solamente valentía de reconocer la verdad, mi verdad. 


Tan solo diez minutos han pasado, y con cada letra que amplia este espacio, mi alma se llena de vida por el dolor liberado. 

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