miércoles, 30 de noviembre de 2011

MI MOMENTO, MI UNIVERSO

Cuando la época de fin de año llega acompañada de los vientos fuertes que arrastran las experiencias del mundo, una energía diferente se carga en mi vida. La calidez del alma aflora en la piel y se es más capaz de compartir el amor que se encuentra oculto en la esencia del universo.

Es entonces cuando la mente y el corazón me llevan a hacer un repaso de la vida para entender que al final la balanza siempre se nivela.

Una de las ultimas lecciones que he aprendido vino de un libro, Paulo Coelho escribe en el Aleph una experiencia personal acerca del viaje a través de Rusia, un viaje de reencuentro con su propia misión; a través de ello una serie de sucesos le llevan a enfrentarse a cosas que cualquiera diría forman parte del pasado.

Coelho no es el primero en escribir del Aleph, ya lo hicieron otros grandes como Marquéz y la visión de este libro si bien es interesante no es la única disponible para entender lo grandioso y mágico de ese instante.

La experiencia de mi viaje leyendo la historia, me llevó a recordar lo que se menciona ya en otros libros, para poder vivir tu Leyenda Personal, primero necesitas sanar tu historia personal. Quien ha leído la colección completa de Coelho estaría en sintonía con los términos, -aunque aprovecho la aclaración que existen personas que leen sin siquiera entender una pizca de lo que significa el amor pleno, el Ágape de los griegos-, nadie puede buscar sus sueños sin sanar su pasado.

Es justo allí donde el libro presenta uno de los puntos medulares, cuando la vida pierde parte del sentido, cuando creemos que nuestra misión es insignificante, cuando perdemos el valor de luchar por el amor, debemos entender que es necesario volver la vista atrás y encontrar el punto en el cual nos perdimos.

Muchas personas buscan huir de su pasado, enterrar historias que jamas terminaron, o que no se atrevieron a seguir por miedo, por cobardía, por temor al que dirán. De acá quiero sacar otra reflexión.... El amor es la esencia que mueve el universo, cuando un ser humano se cruza con el tiene dos opciones: enfrentarse a su avalancha y terminar cubierto por completo de esa fuerza indescriptible que libera, que lleva al éxtasis y a la verdadera vida o huir de ella, esquivar la mirada de aquella que refleja la verdad y no atreverse a defender aquello que el corazón siente.

Coelho narra como el pasado lo retiene, como por miedo huyo del amor y dejo que ese amor muriera calcinado en las llamas del prejuicio y la comodidad, a través de los siglos y las reencarnaciones que vivió su alma sigue buscando el perdón de aquellas a quienes con su silencio mató.

De manera que al cerrar las páginas de la apasionante historia inicia la lección de vida. Jamás niegues el amor, no rompas aquello que tu corazón te dicta, ama sin miedo, porque aunque pareciera que el mundo entero se hecha encima todo casa cuando dos almas destinadas a estar juntas se atreven a luchar por la verdad.

Sin prejuicio, amar sin prejuicio, romper el miedo y tirar las mascaras que el mundo impone, reconocer que nos equivocamos y pedir perdón, es la forma de sanar el amor. Dejemos que el amor se manifieste y vivamos nuestro Aleph, nuestro pequeño espacio que alberga al universo.

Aclaración: soy un fiel admirador de Paulo Coelho, después de leer por completo toda su colección me atrevo a hacer un insignificante comentario, pero sobre todo me atrevo por la lucha en mi vida por el amor, he luchado hasta al limite y he abierto las puertas a la verdad en mi vida. Cuando crees en la magia del amor todo fluye por ella, el Aleph llegó a mi vida como un regalo de amor, que sin pedirlo me fue dado justo cuando necesitaba reforzar una lección. Gracias amor por conocerme y saber llenar mi vida y mi búsqueda con tu amor.

jueves, 3 de noviembre de 2011

La Duda

Como una catarata inmensa que arrasa con todo lo que se interponga en su camino, un sin fin de recuerdos invaden mi mente obligándome a parar unos segundos el ritmo de mi vida. Sin poder explicarlo mis ojos comienzan a llenarse de lágrimas y un nudo atraviesa mi garganta impidiendo que pueda respirar....

Y es allí cuando te veo, con la ilusión que representa el primer amor, con la inocencia llenando mi vida, con el beso esquivo que busque durante días encontrando al final una sola frase de desamor.

Te veo, como la mujer soñada que llegó a mi vida, inundo mi espacio y me dio felicidad, todo tras una mentira.

Veo también el primer beso, cuando escondidos tras una esquina, con la mezcla de miedo, ansiedad y un poco de lujuria buscaba sentir no solo tus labios si no todo tu cuerpo.

Vuelve a mi mente la forma en que reparaste mi corazón, como tus brazos con tanta ternura llenaban mi cuerpo tan necesitado de cariño, y de nuevo iluso me enrede en los sueños hasta escuchar el no de tus labios que trajo mi corazón al suelo.

Allí de nuevo me cruzo con la aventura y la emoción de lo prohibido, con el descubrir al máximo mis sentidos y vivir en tan poco tiempo la libertad de ser yo mismo.

Recuerdo nuestro beso que aunque tímido dejó mi alma repleta de ti, nuestra primera noche juntos que desnudó nuestros cuerpos y unió nuestras almas.

Y es allí cuando la duda, ese sentimiento tan humano atrapa mis pasos y me estanca, pensando en todo aquello que fue y ya no es más, trayendo de nuevo a mi lo que compartí y ya no me pertenece...

A pesar del miedo y la angustia que este provoca, no puedo olvidar que sigues aquí... que tu presencia es la misma de hace siglos, años o quizá días, que tu cuerpo puede mutar y ser distinto, que tu imagen variara a cada instante, pero tu alma y la mía son las mismas que unidas bajo el brillo de la noche sagrada darán sentido a la existencia.

A pesar de la duda, el amor mueve el universo y con el tu vida y la mía.