martes, 9 de julio de 2013

En el Umbral

Después de una eternidad llegó el momento, su figura cruzó el umbral y sus rizos se movieron atrayendo por completo su mirada, estaba allí, sus ojos hermosos y curiosos y... el brillo.

Una tras otra, las vidas pasaron y la distancia triunfaba dejando una enorme soledad;  la desesperanza de haberse cruzado en el camino uno del otro, pero aún así estar obligados a no estar juntos. 

- Después de siglos,  estaba allí, una vez más, esta sería la oportunidad que su alma esperó por tanto tiempo. Cerro sus ojos, una palabra bastó, ella escuchó su voz y su corazón latió mas fuerte sin entender por que. Él conociendo el lenguaje del universo le habló a través del viento, susurró los recuerdos de los momentos compartidos y aferrándose al enorme amor que sentía y que había sentido en toda su existencia comulgó con su alma y compartieron el viaje en el tiempo y en el espacio. No había nada mas en ese instante que el mundo creado por el amor, la felicidad reflejada en sus rostros y la seguridad de estar frente a la persona que comparte ser, existencia y plenitud.

Ella camino algunos pasos, cruzó frente a él, solamente pudo ahogar un saludo envuelto en temor, qué hacer, seguir soñando o arriesgarse a dar el paso para romper con la indiferencia que separaba al amor. Su brillo era cada vez mas fuerte, no podía estar equivocado, su corazón palpitaba cada vez mas fuerte como queriéndose lanzar contra esa mujer que hacia temblar todo su cuerpo. 

La felicidad se encontraba a unos pasos de el, o quizá  mas distante, la felicidad estaba a una decisión y el valor que esta requería para tomarse...