domingo, 6 de febrero de 2011

El enviado

Al entrar al pueblo los niños fueron los primeros en hacer bullicio, todos comentaban el descubrimiento en la montaña, se encaminaron por una de las calles del pueblo hacia la casa de Leonor, ella se había ofrecido a cuidarlo mientras encontraban un medico cercano.

Lo colocaron en una cama hecha de pino con un colchón de paja, Leonor fue en busca de un poco de agua y un paño para bajar la fiebre que tenia. La gente se aglomeraba frente a la casa de Leonor tratando de ver al nuevo vecino de San Gabriel.

En la habitación del fondo Leonor colocaba el paño húmedo en la frente de aquel hombre, la nana Marta sentada en una esquina de la habitación contemplaba en silencio. Los gritos desde afuera interrumpieron su meditación, El padre Romeo había llegado y mandaba a todos a volver a sus cosas y despejar la calle.

No es día de feria, ya no puede en este pueblo enfermarse un cristiano sin que se arme una revuelta.

Sus pasos se escucharon directo a la habitación, entro y cuando se acerco a la cama, su rostro cambio mostrando el espanto que ya invadía a los otros. En silencio reviso sus brazos, huellas de heridas y golpes eran visibles, pero su piel estaba limpia, ninguna herida sangraba y estaba completamente blanco, casi como un muerto.

- ¿Qué es esto? ¿Qué le paso a este pobre hombre?

- No lo sabemos padre - respondió Leonor - así lo encontramos allá en la montaña.

- Pero ¿la gente a dicho algo? ¿Lo conoce alguien?

- Nadie, ademas en en este estado aun fuera un vecino del pueblo, seria imposible identificarlo.

- Bueno hazte cargo entonces de el mientras se sabe algo, si desapareció de otros pueblos tarde o temprano alguien vendrá a buscarlo, o quizá cuando recupere la conciencia podrá decirnos quien es.

- Es un enviado - dijo nana Marta con un tono fúnebre - alguien esta queriendo decirnos algo.
Viene de la montaña, de seguro lo enviaron los guardianes. Como lo dijeron los abuelos:

"la desgracia llegara al pueblo, sus calles se teñirán de sangre, no habrá mas que soledad y tristeza, niños y viejos lucharan por la vida trayendo la muerte".

Es una señal padre, los viejos son sabios, lo advirtieron, pero nadie ha hecho caso de eso.

- Cállate y deja de repetir esas cosas, los hijos de Dios no debemos creer en eso. Lo único que vas a lograr es alborotar al pueblo si sigues contando esas historias por allí. Solo tenemos que esperar y las cosas se van a aclarar. Vendré mañana a ver si ya ha despertado.

El Padre Romeo salio de la casa a paso firme, a pesar de su avanzada edad seguí manteniendo una fortaleza de joven, caminaba todos los días por el pueblo visitando a las personas que dejaban de llegar a la iglesia, era una lucha fuerte era un pueblo de gente trabajadora que no tenia tiempo de ocuparse de otras cosas.

- ¿En verdad cree en lo que dijeron los abuelos nana? ¿Sera un enviado?

- No lo se Leonor, lo único que tengo claro es que algo duro esta por llegar. Puede ser un ángel, quizá un demonio o solo un pobre hombre en desgracia, pero nadie aparece solo por que si tirado por la montaña, mira ¿A donde se fue su sangre? esos golpes con tanta saña no se los hizo el solo, alguien o algo tuvo que ver en eso.


viernes, 4 de febrero de 2011

Presagio

A pesar que la nana Marta tenia ya varios años merodeando sobre la tierra aquella visión la espanto como ninguna cosa antes en su vida. Un grito ensordecedor alerto al resto de mujeres que iban montaña arriba por el camino, cuando se agruparon vieron a la vieja Marta pálida e inmóvil señalando con el dedo hacia las rocas del mirador.

Desplomado boca abajo un cuerpo semidesnudo que parecía mas animal que hombre se encontraba sobre algunos arbustos, estaba con la piel en los huesos, tenia un tono amarillento en todo el cuerpo y los labios ennegrecidos, el cuerpo se veía golpeado pero sin huella de sangre, parecía estar allí desde hace mucho. Lo único en la distancia que lo hacia parecer un hombre eran los ojos hundidos y aquellas manos que estaban aferradas a la tierra. Era una escena lastimera y a la vez espantosa.

Leonor la muchacha atrevida se acerco al cuerpo para examinarlo mejor.

- ¡Es un hombre! - dijo- Aun respira, esta vivo, tenemos que bajarlo al pueblo, tal vez se pueda hacer algo por el.

Algunas mujeres se acercaron y cargaron aquel estropajo de hombre que bien pudo haber sido llevada en brazos solo por una de ellas, estaba en tal mal estado que empezaron a murmurar si valía la pena regresar al pueblo por el.

- Tenemos que llevarlo- asintió nana Marta. - no podemos dejarlo aquí.

Mientras bajaban al pueblo empezaron a surgir las preguntas. ¿Cómo llegó hasta allí? el único camino venia del ojo de agua ¿Pero allá no hay mas que bosque? ¿Que buscaba en aquel lugar?. El pueblo mas cercano por esa ruta era prácticamente inaccesible, algunas personas habían intentado salir de San Gabriel por aquel rumbo y solo lograban regresar fracasados al empobrecido pueblo.

- ¿lo habrán traído los espíritus? -dijo alguien entre la multitud

El silencio acompaño aquella pregunta mientras una brisa fuerte soplo, nadie mas dijo nada, caminaron en silencio como temiendo que aquello fuera solo la señal que marcara el principio del fin de los tiempos...