sábado, 16 de octubre de 2010

Sonrisas...

En una esquina de una concurrida calle tras cada cambio de semáforo se asoma un joven con su rostro pintado de payaso, realiza algunos malabares y pasa por todos los vehículos pidiendo una moneda. Esta imagen es común en muchas de las ciudades de latinoamérica, pero este payaso tenia algo particular. 


Por momentos se acercaba a la acera y bajo un portal saludaba a dos pequeños de menos de cinco años que siempre respondían a esa enorme sonrisa que el compartía. Durante algún tiempo observe aquella escena de lejos, pero intrigado por el gran entusiasmo del personaje me acerque a preguntar. 


- ¿Quienes son los pequeños que te acompañan?
- Son mis hermanos, mi mama murió hace algunos meses y desde entonces yo me hago cargo de ellos. 
- ¿Pero no deberías estar en la escuela?
- tuve que dejarla, ahora ellos necesitan todo mi tiempo, no nos va muy bien acá pero al menos tenemos algo para comer todos los días. 


Imagine por un momento las circunstancias de la vida de aquella persona que veía frente a mi, sus ojos brillaban transmitiendo una gran energía, y esa enorme sonrisa en su rostro lo hacia ver tan simpático que devolví el gesto también con una sonrisa. 


- ¿Como es posible que estés tan feliz? - pregunte
- Es sencillo, todos los días al despertar lo primero que hago es agradecer a Dios porque inicio una nueva oportunidad de cambiar  mi vida. Nunca se sabe, quizá el milagro este detrás de algún vehículo o alguna persona, así que tengo que estar siempre listo y simplemente se feliz. 


Ademas en los momentos en que yo estaba muy triste busque consuelo en el rostro de las personas y lo único que encontré eran caras largas y tristes que únicamente hacían mas grande mi tristeza. Aquí en el lugar donde estoy mucha gente me ve y no se cuando pase alguien que este pasando un mal momento, por eso debo siempre sonreír y recordarle a las personas que por mas oscuridad que en ese momento haya siempre vendrá un nuevo amanecer. 


Retome mi camino en silencio mientras retumbaban en mi cabeza las palabras que acaban de llegar a mis oídos. Pensé en mis propias dificultades y nació de mi un deseo por ser feliz. 


Ahora cada vez que voy por la calle y alguien se cruza por mi camino trato de compartir la magia de una sonrisa sincera...

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