jueves, 14 de octubre de 2010

Al interior

Sentado con la vista hacia la ventana sus labios articulan palabras llenas de miedo, ¿qué decir? ¿qué se debe contar? sus manos están llenas de sudor debido al movimiento constante, sus pies no dejan de moverse bajo la mesa como tratando de correr, huir una vez mas de la verdad. 


- Todo cambio en esta vida causa temor


Palabras que alguna vez salieron de su boca pero que, cuando se trata de hacerlas vida en el mismo se torna mas difícil. 


- Tengo miedo. - fueron las únicas palabras que pudo articular antes de iniciar aquel viaje que lo llevaría de vuelta a explorar el mundo en su interior... 


Cuando empezó a abrir los ojos escuchaba el rechinar de una bicicleta sobre la cual velozmente se conducía un pequeño gnomo, cruzaba de un lado a otro los pasillos de esa enorme biblioteca. Levanto su vista y los estantes se perdían en la altura, el horizonte estaba lleno de aquellos libros ordenados meticulosamente. 


Conocía aquel lugar, era el interior de su mente que tantas veces había imaginado antes, -sobre todo cuando era niño- veía al pequeño duende corriendo por un camino empolvado y llevando consigo instantes de su vida que iba guardando en sus recuerdos. Ahora estaba de nuevo aquí. 


Se acerco a un libro y de forma inmediata sus labios se abrieron y empezaron a hablar, una cosa le llevaba a otra, cosas recientes, cosas antiguas, sentimientos y personas. Parecía que todo estaba bien y ese misma confianza hizo asomar las lagrimas a sus ojos y escucho su propia voz quebrarse al hablar de aquellas personas que eran realmente importantes para el. Sentimientos que creyó superados afloraron y tuvo que aceptar que un niño pequeño y temeroso seguía oculto dentro de el. 


El reloj con su caminar imperdonable marco el final de aquel momento. De repente estaba de nuevo sentado con su vista perdida en la ventana, una paz inexplicable inundaba todo su cuerpo y supo que aquel era el principio de un nuevo cambio. 

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