Cada vez que puedo camino por las calles del centro de la ciudad, hay tantos lugares que encierran misterio y una serie de sentimientos encontrados, disfruto sobre todo los muros de los grandes templos construidos a finales del siglo XVIII. A cada paso me encuentro con una historia nueva por descubrir y personas que conocer; pero tambien me encuentro con personas que recorren todos los dias estos lugares y no han podido percatarse de la magia que estos sitios encierran, los turistas extranjeros toman fotografias preguntan pero muy rara vez se detienen en silencio a contemplar el paso del tiempo por cada una de esas piedras.
Hoy de templo en templo y de calle en calle he buscado escuchar las voces del pasado y me he dejado envolver por la magia que cada lugar contiene, basta con cerrar los ojos y dejarse llevar por las voces que empiezan a llegar a tu cabeza....
Rezos de personas que angustiadas piden por una pena, llanto y sollozos que ahogan palabras, sonrisas de alegria de aquellos a quienes Dios les ha manifestado su presencia, un gran misterio y una fuerza sobrecojedora que termina envolviendo todo lo presente; cuantas historias podrian contar estos muros complices de algunas parejas de enamorados, que ha escondidas se han buscado durante siglos y en medio de la fe de otros han podido al menos con un roce de las manos recordar el amor propio. cuantas palabras sin decir que impactan con una mirada y el deseo ardiente de un beso que calmaria la sed de amor que ambos corazones tienen...
Cuantas historias rotas por la fuerza de la sociedad y los prejuicios, amores que nacieron un dia a escondidas y que mientras crecian dentro de dos corazones de fuego se volvio imposible contenerlos y un dia sobrecogidos por esa fuerza el mundo entero fue testigo de aquellos seres enamorados, una religiosa, sacerdotes, aquel hombre de Dios o simplemente aquel fiel que llegando a buscar consuelo encontro el amor en su otra parte.
Hoy mudos testigos permanecen de pie escuchando nuevos rezos, nuevos llantos, nuevas historias de amor y nuevos rompimientos... testigos de mi soledad y de mi necesidad de amarte...
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