Como una catarata inmensa que arrasa con todo lo que se interponga en su camino, un sin fin de recuerdos invaden mi mente obligándome a parar unos segundos el ritmo de mi vida. Sin poder explicarlo mis ojos comienzan a llenarse de lágrimas y un nudo atraviesa mi garganta impidiendo que pueda respirar....
Y es allí cuando te veo, con la ilusión que representa el primer amor, con la inocencia llenando mi vida, con el beso esquivo que busque durante días encontrando al final una sola frase de desamor.
Te veo, como la mujer soñada que llegó a mi vida, inundo mi espacio y me dio felicidad, todo tras una mentira.
Veo también el primer beso, cuando escondidos tras una esquina, con la mezcla de miedo, ansiedad y un poco de lujuria buscaba sentir no solo tus labios si no todo tu cuerpo.
Vuelve a mi mente la forma en que reparaste mi corazón, como tus brazos con tanta ternura llenaban mi cuerpo tan necesitado de cariño, y de nuevo iluso me enrede en los sueños hasta escuchar el no de tus labios que trajo mi corazón al suelo.
Allí de nuevo me cruzo con la aventura y la emoción de lo prohibido, con el descubrir al máximo mis sentidos y vivir en tan poco tiempo la libertad de ser yo mismo.
Recuerdo nuestro beso que aunque tímido dejó mi alma repleta de ti, nuestra primera noche juntos que desnudó nuestros cuerpos y unió nuestras almas.
Y es allí cuando la duda, ese sentimiento tan humano atrapa mis pasos y me estanca, pensando en todo aquello que fue y ya no es más, trayendo de nuevo a mi lo que compartí y ya no me pertenece...
A pesar del miedo y la angustia que este provoca, no puedo olvidar que sigues aquí... que tu presencia es la misma de hace siglos, años o quizá días, que tu cuerpo puede mutar y ser distinto, que tu imagen variara a cada instante, pero tu alma y la mía son las mismas que unidas bajo el brillo de la noche sagrada darán sentido a la existencia.
A pesar de la duda, el amor mueve el universo y con el tu vida y la mía.
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