Lo colocaron en una cama hecha de pino con un colchón de paja, Leonor fue en busca de un poco de agua y un paño para bajar la fiebre que tenia. La gente se aglomeraba frente a la casa de Leonor tratando de ver al nuevo vecino de San Gabriel.
En la habitación del fondo Leonor colocaba el paño húmedo en la frente de aquel hombre, la nana Marta sentada en una esquina de la habitación contemplaba en silencio. Los gritos desde afuera interrumpieron su meditación, El padre Romeo había llegado y mandaba a todos a volver a sus cosas y despejar la calle.
No es día de feria, ya no puede en este pueblo enfermarse un cristiano sin que se arme una revuelta.
Sus pasos se escucharon directo a la habitación, entro y cuando se acerco a la cama, su rostro cambio mostrando el espanto que ya invadía a los otros. En silencio reviso sus brazos, huellas de heridas y golpes eran visibles, pero su piel estaba limpia, ninguna herida sangraba y estaba completamente blanco, casi como un muerto.
- ¿Qué es esto? ¿Qué le paso a este pobre hombre?
- No lo sabemos padre - respondió Leonor - así lo encontramos allá en la montaña.
- Pero ¿la gente a dicho algo? ¿Lo conoce alguien?
- Nadie, ademas en en este estado aun fuera un vecino del pueblo, seria imposible identificarlo.
- Bueno hazte cargo entonces de el mientras se sabe algo, si desapareció de otros pueblos tarde o temprano alguien vendrá a buscarlo, o quizá cuando recupere la conciencia podrá decirnos quien es.
- Es un enviado - dijo nana Marta con un tono fúnebre - alguien esta queriendo decirnos algo.
Viene de la montaña, de seguro lo enviaron los guardianes. Como lo dijeron los abuelos:
"la desgracia llegara al pueblo, sus calles se teñirán de sangre, no habrá mas que soledad y tristeza, niños y viejos lucharan por la vida trayendo la muerte".
Es una señal padre, los viejos son sabios, lo advirtieron, pero nadie ha hecho caso de eso.
- Cállate y deja de repetir esas cosas, los hijos de Dios no debemos creer en eso. Lo único que vas a lograr es alborotar al pueblo si sigues contando esas historias por allí. Solo tenemos que esperar y las cosas se van a aclarar. Vendré mañana a ver si ya ha despertado.
El Padre Romeo salio de la casa a paso firme, a pesar de su avanzada edad seguí manteniendo una fortaleza de joven, caminaba todos los días por el pueblo visitando a las personas que dejaban de llegar a la iglesia, era una lucha fuerte era un pueblo de gente trabajadora que no tenia tiempo de ocuparse de otras cosas.
- ¿En verdad cree en lo que dijeron los abuelos nana? ¿Sera un enviado?
- No lo se Leonor, lo único que tengo claro es que algo duro esta por llegar. Puede ser un ángel, quizá un demonio o solo un pobre hombre en desgracia, pero nadie aparece solo por que si tirado por la montaña, mira ¿A donde se fue su sangre? esos golpes con tanta saña no se los hizo el solo, alguien o algo tuvo que ver en eso.
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