En medio de la noche fría, un hombre vaga por la playa mientras su alma comulga con el espíritu del mar.
- A todos los hombres les pareces algo imponente, provocas miedo a los mortales porque puedes causarles la muerte.
- Cierto, los hombres no aprenden a romper prejuicios - respondió el mar - mi furia llega a las playas azotando con fuerza cada ola, pero si pudieran ver con detenimiento, encontrarían en el fondo vida y belleza que solo descubres cuando te sumerges de lleno. Como en tu vida, siempre busca en lo profundo de la gente y encontraras eso que los hace especiales.
Nadie es completamente malo o completamente bueno, por una sencilla razón: la maldad y la bondad son dos cosas que siempre se transforman y según el lado que nos toque vivir, podremos hacer cosas buenas que parezcan malas o malas que parezcan buenas.
La vida nos da la experiencia para reconocer esas cosas, como un viejo pescador que después de años de estar sentado frente al mar, reconoce su furia y su tranquilidad y escucha su voz con el rugir de las olas, que parecieran destruir y arrasar, pero que también renuevan.
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